Página Anterior  Ver índice  Página Siguiente   Póliza o cuenta de crédito  - Características
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1.- Concepto
2.- Instrumentación
3.- Operatoria y Costes de Utilización
4.- Tipos de interés y garantías
5.- Ventajas
6.- Inconvenientes
7.- Formulación

1.- Concepto

Una póliza de crédito conceptualmente no es otra cosa que una cuenta corriente que nos permite disponer de una cantidad de dinero a nuestra discreción, utilizando para ello los instrumentos de movilización de fondos habituales en una cuenta corriente.
Por otra parte debemos tener en cuenta que en una póliza de crédito podemos realizar tanto disposiciones como imposiciones de tal modo que a priori no tendría porqué tener vencimiento, sin embargo lo habitual es que una póliza de crédito si que tenga un vencimiento. En este sentido podemos hablar desde las pólizas de campaña, con vencimiento a seis meses hasta las pólizas de crédito con renovación tácita y vencimiento a los tres o cinco años de su formalización.

Por ejemplo podríamos formalizar una póliza de crédito con un límite de 20.000 € con un plazo de vigencia de un año. Así durante ese año podríamos disponer de hasta 20.000 € con la única obligación de atender las comisiones e intereses devengados por la operación y volver a cubrir el saldo dispuesto conforme nos interesara antes de su vencimiento. Así pues se trata de uno de los productos más flexibles que existen en el mercado para cubrir los desfases temporales de tesorería.

2.- Instrumentación

Mediante un número de cuenta del que podemos disponer con cualquier instrumento de movilización de fondos, cheque, pagaré, tarjeta, transferencia, permitiendo además la domiciliación de efectos comerciales o recibos periódicos.

3.- Operatoria y costes de utilización

  • Una vez formalizada la operación, esto es firmada ante fedatario público la póliza de garantías y aperturada la cuenta de crédito su utilización es idéntica a la de una cuenta corriente, con la salvedad de que el importe disponible con el que cuenta es el límite pactado en la póliza de garantías. Así pues una vez aperturada la cuenta de crédito simplemente realizaremos disposiciones e imposiciones como si de una cuenta tradicional se tratara.

  • Al igual que una cuenta corriente periódicamente se realizan liquidaciones de intereses y gastos. Estas liquidaciones que en la gran mayoría de los casos tienen frecuencia trimestral o mensual están compuestas por las siguientes partidas:
    1. Intereses acreedores; en el caso de que la cuenta tenga saldo acreedor la entidad nos liquidará intereses a nuestro favor en la cuantía pactada.
    2. Intereses deudores; en función de los saldos que hemos tomado a crédito y del tiempo que hemos disfrutado de dicho crédito la entidad liquidará intereses a su favor.
    3. Intereses de descubierto; si por cualquier causa en un momento dado hemos tomado un importe superior al límite pactado la entidad nos liquidará intereses de descubierto por la diferencia existente entre el límite pactado y el saldo real de la póliza.

  • Por otra parte en las liquidaciones nos podemos encontrar con dos tipos de comisiones:
    1. Comisión de saldo no dispuesto, en muchos casos las entidades priman la utilización del crédito pactado, cobrando una comisión trimestral o mensual en función del crédito no consumido durante el período de liquidación. Así es habitual encontrarse con comisiones de un 0,50 % anual con liquidaciones trimestrales o mensuales sobre el saldo no dispuesto. Se ha de tener un especial cuidado al negociar dicha comisión ya que en ocasiones se habla de comisiones de un 0,25 % trimestral, que es el equivalente a un 1 % anual.
    2. Comisión de máximo descubierto, al igual que en una cuenta corriente sobre el máximo descubierto habido durante el período de liquidación la entidad liquidará una comisión que suele tener mínimos y porcentajes elevados.
Un aspecto a tener en cuenta sobre las liquidaciones es el hecho de que estas se cargan sobre la propia cuenta, esto es, incrementan el saldo dispuesto, por lo que las pólizas de crédito son uno de los pocos instrumentos bancarios donde el coste real se corresponde con la TAE.
Como ya se ha mencionado el período de tiempo durante el que podemos utilizar la póliza suele ser limitado, de unos meses a varios años, esto hace que a su vencimiento si tenemos saldo dispuesto debamos cubrir inmediatamente dicho saldo, bien mediante la renovación de la póliza, utilizando fondos propios o refinanciando el saldo dispuesto mediante un préstamo. Este último caso es muy habitual cuando se produce una mala gestión de la póliza utilizándose el saldo disponible para la financiación de activos fijos, hecho que habitualmente hace que desde dicho momento hasta su vencimiento se encuentre dispuesta y nos sea muy difícil cancelar. De hecho y puesto que durante toda la vida de la póliza no tenemos obligación de cubrir el saldo dispuesto las entidades financieras son vigilantes con respecto a su utilización, de tal modo que si detectan que esta se está utilizando para otros fines que cubrir los desfases de tesorería suelen imponer a su vencimiento la cancelación total o parcial del crédito.
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